Piel sensible

Piel sensible - Namü 나무

No es fragilidad. Es sensibilidad.

La piel sensible no es una piel débil ni problemática.

Es una piel que responde rápido a estímulos que otras toleran sin notar.

Lo que casi nadie te dice sobre la piel sensible es que no suele ser una condición permanente. En la mayoría de los casos, es una piel que ha recibido demasiado: demasiados productos, demasiados cambios, demasiada intensidad.

Muchas pieles sensibles no necesitan más activos, sino menos fricción, más constancia y fórmulas que no exijan a la piel defenderse todo el tiempo.

  • Cómo se comporta tu piel

    • Reacciona con facilidad a cambios
    • Se enrojece, pica o arde sin aviso
    • Tolera mal la acumulación de productos
    • Mejora cuando la rutina se simplifica
  • Errores comunes

    • Pensar que necesita “acostumbrarse”
    • Cambiar de productos constantemente
    • Exfoliar o limpiar en exceso
    • Confundir tratamiento con intensidad
  • Lo que tu piel necesita de verdad

    • Limpieza suave y predecible
    • Hidratación constante
    • Tratamientos bien elegidos
    • Protección diaria

    La piel sensible no necesita estímulo.
    Necesita estabilidad.

Menos productos. Mejor elegidos. Constancia antes que intensidad.

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Guía rápida Namü 나무


✔️ Menos productos, mejor elegidos
✔️ Rutinas cortas y repetibles
✔️ Texturas que no piquen ni tiren
✔️ Cambios lentos y controlados

Calmar no es rendirse.
Es cuidar con criterio.

La clave de la piel sensible está en reducir estímulos y ganar constancia.