Mascarilla

¡Glow inmediato!

 

 

Las mascarillas no sustituyen a la rutina diaria ni corrigen problemas de fondo. Permiten tratar necesidades específicas de la piel —hidratar en profundidad, calmar, equilibrar la grasa, limpiar poros o mejorar la luminosidad— mediante fórmulas concentradas que actúan en poco tiempo.

 

Funcionan creando un entorno oclusivo, aumentando así la temperatura, que favorece la absorción de los activos, por lo que son una forma eficaz de potenciar el estado de la piel y complementar la rutina habitual cuando se necesita un refuerzo puntual.

 

¿Cuándo tiene sentido usarlas?

Cuando la piel está alterada o deshidratada.

Después de limpiar, exfoliar y preparar la piel, antes de la crema hidratante.

Cuando necesitas un extra, no una solución permanente.

 

Cómo usarlas (sin excesos)

1–2 veces por semana.

El tiempo justo, no más.

Retirar sin fricción y dar toquecitos para absorber el restante.

 

Lo que no creemos

Que más tiempo sea mejor.

Que sea una solución express para problemas de fondo.

Que la mascarilla sustituya al cuidado diario, aunque su efecto "glow" nos encante.